Dos chicos, uno español (César) y otro indio (Zaín), han entrado en contacto por internet movidos por su afición al ajedrez. Un lenguaje ancestral y un medio novísimo que no conoce fronteras. ¿Pueden muchachos de orígenes culturales tan distintos hacer compatibles sus definiciones de valo-res verdaderamente universales en la turbulenta situación actual?