1984. Natalia (Ingrid Rubio) viaja desde Madrid a Texas a visitar a su hermana Elena (Valeria Bertuccelli), que se
acaba de mudar a EEUU con su hijo Tomás y su marido, Sebastián, contratado por una empresa norteamericana. Natalia había dejado súbitamente Argentina una noche de 1975, tras la desaparición de su novio Martín, escapando de los militares. Hace nueve años que Natalia y Elena no se ven. Su padre, David Levin, intelectual y periodista, dejó al morir una novela sin publicar que Elena trajo consigo y guarda en el desván de su nueva casa en Texas. Natalia comienza a leer la novela, y pronto se da cuenta de que la historia narrada es la de su familia durante los años de la dictadura. Y aunque se niega a volver a Argentina, incapaz todavía de enfrentarse con el recuerdo de lo que pasó, comienza a hacerse –y a hacer– más y más preguntas.
¿Quién delató a Martín? ¿Quién sabía dónde se escondía la noche de su secuestro? ¿Por qué su padre trató de detenerla cuando ella se dirigía a su encuentro?
El presente, que reúne a Natalia y Elena, se va entrecruzando con los recuerdos que cada una tiene de los sucesos previos a aquella noche –su padre, sus novios, el amor, la militancia, el embarazo de Elena– que las separan. Las preguntas sin respuesta y la tensión entre las hermanas van en aumento. La novela de Levin, cuyo final debiera estar en el manuscrito pero no aparece, esconde una clave que Natalia deberá desvelar.