John Duigan recurrió al director de fotografía Paul Sarossy, instalado en Toronto, y al diseñador de producción británico Jonathan Lee para que le ayudaran a transformar el Canadá del siglo XXI en una Europa de principios del siglo XX. Duigan y Lee estudiaron juntos una gran variedad de libros y, particularmente, de fotografías de la época, y efectuaron una serie de viajes exploratorios en el París actual.Duigan describe el proceso: «Nos habíamos propuesto lograr las texturas de la ciudad del modo tan preciso como fuera posible, pues con una ciudad tan bella como París es muy fácil caer rendido ante su maravillosa arquitectura y edificios, sin embargo existe una pátina arenosa en las calles que tratamos por todos los medios de captar.»
El diseñador de producción Jonathan Lee recibió sólidas instrucciones de Duigan, quien quería establecer para la película un consistente lenguaje visual.Lee nos lo explica: «Un aspecto importante es que en aquel entonces París se calentaba principalmente con carbón; en consecuencia, el aire y los edificios estaban muy sucios, lo que nos proporcionó un buen argumento a la hora de construir los decorados, envejeciéndolos hasta evitar que tuvieran un aspecto demasiado contemporáneo.» Entre los retos que Lee afrontó, estaba la creación de la apariencia particular de cada uno de los tres principales decorados, verdaderos espacios nucleares del film, que son: el estudio de artista parisino devenidoapartamento de Gilda; la calle deMontmartre, donde ella vive; y el nightclub Lyon d'Or. En esta última localización fue donde Lee pudo llevar a término todos los extremos y crear una visión exótica para el director. «El nightclub era uno de los decorados donde realmente pudimos trabajar a rienda suelta para mostrar París con toda la gloria de aquellos años dorados. Sabíamos que eso no podría realizarse en un estudio y que tenía que hacerse en Montreal; y dimos con el nightclub idóneo. Fuimos a verlo y nos pareció que se trataba de un gran espacio pero moderno, así que tuve que proporcionarle una considerable pátina del pasado. También era consciente de que otra escena un poco posterior se desarrollaba en el restaurante L'Aiglon, un lugar de tonos claros, por lo que, por contraste, el club es oscuro, con techos bajos y colores vivos. Hicimos que fuera un lugar cálido, con muchos rojos y amarillos, evitando los tonos pastel, mientras que el entorno tras la banda de música es dorado.»
El actor Stuart Townsend alaba el realismo en la creación de Lee: «Resultaba muy sencillo sentirse como si se estuviera en París evolucionando por el apartamento de Gilda, pues todo estaba meticulosamente pensado: la calle, los adoquines, el vestuario de cada uno... Cuando se camina por estos decorados tan bellos uno se queda inmediatamente absorbido por ellos y por todo lo que te rodea.» De hecho, John Duigan insistió mucho en que la calle tuviera un parecido muy estrecho con el de un vecindario auténtico. «Disponíamos de un grupo de extras característicos, y elaboramos pequeños mundos para ellos con miras a que el espectador llegara a conocer un considerable número de personajes, cuanto menos visualmente. Les vemos en las celebraciones del 14 de julio, en tiempos más felices de antes de la guerra, en los más tenebrosos días de la Segunda guerra mundial, y vamos observando cómo van cambiando gradualmente la actitud hacia Gilda.»
Contrastando con el control que la producción ejercía sobre las localizaciones de estudio, se planteaba el reto extraordinario de ser capaz de crear una transición sin fisura alguna entre lo rodado en Montreal y lo rodado en el auténtico París, una vez que la producción cruzara el Atlántico. ParaDuigan, lo más sobresaliente fue la facilidad de acceso que la producción disfrutó para poder rodar en algunas de las localizaciones más prominentes de la capital francesa. «Sorprendentemente, pudimos rodar en muchas localizaciones que creía nos serían denegadas: Los Jardines de Luxemburgo; Nôtre Dame; en el interior y los alrededores de los Jardines del Palais Royale; incluso logramos que el tráfico se detuviera durante tres horas para poder rodar una secuencia a lo largo del río, bajo el mismo Pont Neuf, y establecer la mansión del padre de Gilda en uno de los más bellos châteaux de Francia. Filmar en esas localizaciones fue una de las experiencias más agradables que jamás haya vivido.»
Junto con la viabilidad visual de unos decorados singulares, John Duigan ha hecho uso de una paleta de colores acorde con la progresión y las emociones de los personajes a través de los diversos estadios de la película. «El look del film se compone de tres fases distintas» —explica Duigan—. «La parte que se desarrolla en la Universidad de Cambridge y en Londres, a principios de los años 30, se ha iluminado de modo más económico: con tonos fríos y colores apagados. El cuerpo central del film, cuando ellos comparten un apartamento en Montmartre, resulta mucho más cálido, las colores presentan mayor textura y son más vivos. Más tarde, cuando dos de ellos parten para luchar en España, el color vuelve a apagarse. En la parte final, que transcurre en el París ocupado de 1944, los tonos llegan a ser incluso más fríos, y los colores han desaparecido por completo.»
Duigan no cesa de alabar a su diseñador de producción y a su director de fotografía, por haber sabido captar con tanta concisión su visión original y haberle dado vida. «Jonathan es muy meticuloso en su planificación y en los pormenores. Creo que la creación de los grandes decorados exigía una planificación muy estricta y una entrega total por parte de todos los implicados. Los decorados y los diseños de producción de Lee eran impecables; combinados con la bellamente iluminada fotografía de Paul Sarossy, una extraordinaria baza de la película, y las maravillosas interpretaciones, espero que redunden en una historia de rica textura que el público pueda disfrutar.»