INTRODUCCIÓN
Juegos de Mujer, el gran film romántico del director y guionista John Duigan, se ha rodado en Montreal -Canadá-, París -Francia-, y Londres, Cambridge y Sussex -Inglaterra-.
Juegos de Mujer está protagonizada por Charlize Theron [Monster (Monster, 2003) -Oscar a la Mejor Actriz 2003-; The Italian Job (The Italian Job, 2003)]; Penélope Cruz (La mandolina del capitán Corelli (Captain Corelli's Mandolin, 2001); Vanilla Sky (Vanilla Sky, 2001)]; y Stuart Townsend [La reina de los condenados (Queen of the Damned, 2002); La liga de los hombres extraordinarios (League of Extraordinary Gentlemen, 2003)], junto con Thomas Kretschmann [El pianista (The Pianist, 2002); Blade II (Blade II, 2002)], a partir de un guión original de Duigan.
Con anterioridad, Duigan ha dirigido los largometrajes The Year My Voice Broke (1987), La primera experiencia (Flirting, 1991), y Sirenas (Sirens, 1994), todos ellos muy bien recibidos por la crítica. Junto a él está un equipo de producción igualmente lleno de talento y que, entre otros, integran el director de fotografía Paul Sarossy [El dulce provenir (The Sweet Hereafter, 1997); Aflicción (Affliction, 1997); y El viaje de Felicia (Felicia's Journey, 1999)]; el montador Dominique Fortin [El mañana nunca muere (Tomorrow Never Dies, 1997); Sunshine (Sunshine, 1999)]; el diseñador de producción Jonathan Lee [XXX(XXX, 2002); Elizabeth (Elizabeth, 1998); Star Wars: Episodio II (Star Wars Episode II, 2002)]; y el diseñador de vestuario Mario Davignon [Romeo y Julieta (Romeo & Juliet, 1996)].
Juegos de Mujer es una producción de Bertil Ohlsson, Remstar, Dakota, Spice Factory, y Tusk Production en asociación con Movision. Los productores son Bertil Ohlsson, Maxime Rémillard, Jonathan Olsberg, André Rouleau, Michael L. Cowan y Jason Piette. Julia Palau y Matthew Payne son los productores ejecutivos, junto con Julien Rémillard, James Simpson, Peter James, Xavier Catafal y Luis de Val.
CONTEXTO HISTÓRICO
París – Años 30
En la época de entreguerras, París, la ciudad de la luz, era la meca para un variado y vasto espectro de artistas. Entre los escritores que residían en la ciudad estaban Ernest Hemingway, Henry Miller, James Joyce, Anaïs Nin, T.S. Eliot, Gertrude Stein y Sylvia Beach; pintores como Pablo Picasso, Salvador Dalí, Georges Braque, Marc Chagall, Frances Picabia, Fernand Léger y Tamara de Lempicka exploraban nuevas formas artísticas. Man Ray, Lee Miller, Robert Doisneau, Gyula Brassaï y Henri Cartier-Bresson eran pioneros en el arte de la fotografía. Jean Renoir, Marcel Pagnol, Rene Clair y Jean Vigo estaban forjando la reputación del cine francés; y por las noches, Django Reinhardt, Stefan Grappelli, Charles Trénet, Josephine Baker y otros muchos, llenaban los clubes. Coco Chanel, Helena Rubenstein y Elsa Schiaparelli eran las reinas en el mundo de la moda. París era el centro internacional para la innovación creativa; la ciudad bullía bajo el espectro de la guerra que se avecinaba.
La Guerra Civil de España - 1936 - 1939
La Guerra Civil en España estalló con un alzamiento militar en Marruecos capitaneado por el General Francisco Franco. Hacia finales de 1936, los autodenominados Nacionales ya se habían apoderado de amplias zonas del territorio español.
Mientras tanto, el gobierno de la República formó un ejército popular y militarizó la milicia. Ambos bandos obtuvieron apoyo extranjero. La Italia fascista y la Alemania nazi respaldaban a los sublevados, mientras que la Unión Soviética alentaba la República. Además, voluntarios procedentes de países muy distintos se unieron a las Brigadas Internacionales para luchar por la causa republicana. La Legión Cóndor de Alemania bombardeó ignominiosamente la indefensa ciudad vasca de Guernica, y se cometieron otras muchas atrocidades en ambos bandos. El conflicto se saldó con una catastrófica pérdida de vidas, y en 1938, los republicanos sufrieron una serie de graves derrotas. A finales del año, las Brigadas Internacionales se disolvieron, y las tropas franquistas acabaron por vencer en abril del año siguiente.
La ocupación de París – 1940 - 1944
El ejército francés sucumbió ante el avance de los alemanes, que en 1940 atravesaron la Línea Maginot. Con el armisticio que sobrevino, Francia quedó dividida en dos sectores: Al norte, una zona ocupada por los alemanes, y al sudeste, una zona que no ocuparon, administrada por el gobierno de Vichy. Tras la ocupación, París se vio sometida al toque de queda, y las guarniciones alemanas se establecieron en la ciudad. En 1942, judíos parisinos resultaron apresados por otros franceses y enviados a Auschwitz. La Resistencia desplegó una notoria presencia en la ciudad, pero grandes sectores de la sociedad parisina colaboraron con los alemanes, mientras que otros prosperaron con el mercado negro.
El parisino medio soportaba una drástica escasez de alimentos, pero el mercado negro proveyó a los alemanes y a sus colaboradores, que estuvieron bien alimentados hasta el mismo momento de la Liberación.
En el seno de la Resistencia había importantes disensiones. Los comunistas disponían de su propio programa y tan sólo ocasionalmente colaboraban con los grupos leales al General Charles de Gaule. Las organizaciones de la inteligencia británica, en particular la Ejecutiva de operaciones especiales —Special Operations Executive (SOE)—, trataron de conectar con los diversos grupos divergentes, con distintos grados de acierto. Sin embargo, el sabotaje general en las comunicaciones alemanas a cargo de la Resistencia, llevado a cabo la víspera del día D, resultó absolutamente capital para lograr la lentitud de respuesta de los alemanes.
A medida que la Liberación de los aliados se iba haciendo inminente, en París, las fuerzas de la Resistencia crecían contra la guarnición alemana. Se alzaron barricadas, y estallaron combates intensos en algunos sectores de la ciudad. Varios días más tarde, franceses libres y tropas norteamericanas llegaron a la ciudad; tras una breve batalla, la guarnición alemana se rindió. Muchos ciudadanos se tomaron la justicia por su cuenta y ajusticiaron sumariamente a colaboradores. Las mujeres que habían mantenido relaciones con alemanes fueron particularmente objeto de la inquina, siendo frecuentemente desnudadas y su cabello rapado al cero. También hubo muchas ejecuciones. Todavía ahora, los historiadores franceses difieren ampliamente unos de otros en sus estimaciones acerca del número de asesinados.