En una urbanización de viviendas de protección oficial del extrarradio parisino, pasa un ángel declamando con pasión la obra de Marivaux Juegos de amor y fortuna: es Lydia, ferviente admiradora del autor, que está ensayando la función que su clase prepara para la fiesta de fin de curso. Ha pasado un ángel y su compañero de clase Abdelkrim, alias Krimo, se ha quedado prendado de Lydia. Este quinceañero que deambula aburrido por el barrio con sus amigotes ha descubierto de pronto el amor. Pero Krimo es poco hablador y además tiene una reputación que mantener... |